Desde el sector de enseñanza UGT Servicios Públicos Madrid denunciamos la situación que se está viviendo en numerosas escuelas de nuestra comunidad, donde alumnado y profesionales están soportando temperaturas insoportables en las aulas y demás dependencias de los centros / escuelas en plena ola de calor.
Resulta inadmisible que, año tras año, tanto el alumnado como el personal que trabaja en los centros tengan que desarrollar su actividad en espacios que no reúnen unas condiciones mínimas de seguridad y salud, sin que se adopten medidas eficaces y estructurales para evitarlo.
La normativa es clara. El Real Decreto 486/1997 establece que en los trabajos sedentarios propios de oficinas o similares la temperatura debe mantenerse entre los 17 y los 27 grados. Sin embargo, son numerosos los centros en los que estos límites se están superando ampliamente, poniendo en riesgo la salud de toda la comunidad educativa.
La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a las empresas y administraciones a garantizar la seguridad y salud de las personas trabajadoras y a adoptar cuantas medidas sean necesarias para eliminar o reducir los riesgos existentes. El calor excesivo constituye un riesgo laboral que debe ser evaluado y prevenido.
Pero además, hablamos de menores de edad. Las administraciones públicas tienen el deber de garantizar la protección de la infancia y asegurar que los niños y niñas permanezcan en entornos seguros, saludables y adecuados para su desarrollo. Exponerlos durante horas a temperaturas extremas es incompatible con ese deber de protección.
Por ello, exigimos a las empresas titulares de los centros educativos y a las administraciones competentes que actúen de manera inmediata y coordinada, implementando todas las medidas necesarias para garantizar unas condiciones adecuadas de temperatura en las aulas y espacios de trabajo.
Entre otras medidas, reclamamos:
- La instalación y mantenimiento de sistemas eficaces de climatización y ventilación.
- La evaluación inmediata de los riesgos derivados de las altas temperaturas.
- La adaptación de horarios, actividades y espacios cuando las condiciones térmicas lo requieran.
- La dotación de zonas refrigeradas para alumnado y para trabajadoras y trabajadores.
- El suministro permanente de agua potable y medidas específicas frente a episodios de calor extremo.
La salud y la seguridad no son negociables. La falta de inversión y planificación no puede recaer sobre quienes enseñan, cuidan y aprenden en nuestros centros educativos.
Las altas temperaturas no son una incomodidad: son un riesgo laboral y un problema de salud pública que exige respuestas urgentes.
Exigimos soluciones inmediatas. Ni un aula más por encima de los límites permitidos. Ni un profesional ni un menor expuestos a condiciones incompatibles con su salud y bienestar.

