Derechos del trabajador que la empresa no puede negar ni sancionar.
Los permisos retribuidos y la asistencia a pruebas médicas especializadas no son favores ni concesiones de Correos, son derechos laborales reconocidos y protegidos por la legislación vigente, cuyo ejercicio no puede dar lugar a descuentos salariales, pérdida de días ni sanciones disciplinarias.
La persona trabajadora tiene derecho a ausentarse de su puesto de trabajo, con la debida comunicación y justificación, cuando concurren causas legalmente reconocidas, entre ellas los permisos retribuidos y las ausencias necesarias por motivos de salud. Estos derechos existen para garantizar la conciliación, la dignidad laboral y especialmente, la protección de la salud, un derecho fundamental que debe prevalecer sobre cualquier criterio organizativo.
Correos no puede negar permisos retribuidos, ni descontar tiempo de trabajo, ni imponer sanciones por acudir a una consulta o prueba médica de especialista debidamente justificada. Tampoco puede utilizar la carga de trabajo, la falta de personal o la organización del servicio como excusa para limitar derechos que la ley reconoce expresamente a la clase trabajadora.
Este derecho tiene carácter obligatorio para la empresa, no quedando su concesión al criterio del jefe de turno, cuando se cumplen los requisitos legales. Cualquier intento de:
- Quitar días u horas por asistencia médica justificada.
- Aplicar descuentos salariales indebidos.
- Imponer amonestaciones o sanciones.
- Generar miedo o presión para disuadir al trabajador de ejercer sus derechos.
Supone una vulneración grave de derechos laborales y una actuación que puede conllevar responsabilidades legales para Correos.
Estas prácticas no solo perjudican a la persona afectada, sino que debilitan los derechos de toda la plantilla. Por ello, es fundamental denunciar y rechazar cualquier actuación por parte de la empresa que pretenda convertir derechos en privilegios o condicionar su ejercicio.
Los permisos retribuidos y la asistencia médica no se negocian, no se castigan y no se recortan. Son derechos del trabajador y obligaciones ineludibles de la empresa.
Defenderlos es una cuestión de legalidad, de justicia y de dignidad laboral.

