Ante el desafortunado y desagradable incidente del pasado 25 de junio protagonizado por el portavoz del grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, en el Instituto de Educación Secundaria y Bachillerato San Isidro, la UGT Servicios Públicos de Madrid se adhiere de manera inequívoca al comunicado emitido por la comunidad educativa del IES San Isidro y alza su voz con la contundencia de sus 136 años de historia para proclamar que ninguna persona ni colectivo LGTBIQ+ volverá a ser silenciado por el miedo. Con la Constitución en la mano y la dignidad humana en el corazón, denunciamos los discursos de odio que pretenden sembrar violencia y fracturar la convivencia: quienes incitan a la agresión vulneran no solo la ley, sino el fundamento mismo de la democracia. Reivindicamos, además, el derecho irrenunciable a la libertad en las aulas: espacios que deben ser templos de conocimiento, respeto y pensamiento crítico, donde cada estudiante pueda expresarse y vivir su identidad sin coacciones ni amenazas. Por supuesto, apoyamos al IES San Isidro, y más en concreto, a su Claustro docente y su Consejo Escolar, en el ejercicio de su autonomía, en esta acción específica, y otras que puedan tomar.
Frente a esa ofensiva de intolerancia, UGT Servicios Públicos de Madrid responde con hechos: blindaremos en la negociación colectiva cláusulas antidiscriminatorias, acompañaremos a cada víctima con apoyo sindical y exigiremos a poderes públicos y medios de comunicación tolerancia cero ante cualquier manifestación LGTBIfóbica. Nuestro mensaje es cristalino: el silencio es cómplice, la ambigüedad es cobardía. Llamamos a la ciudadanía a tomar partido del lado de la igualdad; a los gobiernos, a aplicar sin titubeos el marco sancionador; a las empresas, a convertir sus centros de trabajo en entornos seguros y orgullosos de su diversidad; y a la comunidad educativa, a custodiar la libertad que convierte cada aula en un refugio de pluralidad y aprendizaje.
Hoy, mañana y siempre, UGT Servicios Públicos de Madrid estará en la primera línea de esta batalla ética: por cada amenaza responderemos con más derechos, por cada insulto con más educación, y por cada agresión con más solidaridad. Ni un paso atrás: la libertad de ser, amar y aprender sin miedo ni violencia es y seguirá siendo un derecho irrenunciable que defenderemos con todas nuestras fuerzas, dentro y fuera de las aulas.

